CONFÍA
Raúl F. Rodríguez
Moro en cada lugar que hemos
hollado
en cada rinconcito de la
estancia
donde tantas ilusiones
prohijamos
y tantos sueños fuimos
concretando.
Puedo sentir tus grises
pensamientos
que me torturan al no poder
cambiarlos
¡Como quisiera verte
recordando
los hermosos momentos del
pasado!
¡Quiéreme siempre viva amado
mío!
Guárdame fresca, como al
agua, el cántaro.
Déjame que te diga que estoy
triste
porque tus ojos se me pasan
llorando.
Confía, que las almas que se
aman
al final del camino.
¡Siempre se han encontrado!
|