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Dejé mi cabeza un día
sobre las rocas del mar
con una esperanza ingenua,
verte algún día pasar
Fueron corriendo los tiempos
y sin nunca navegar
a mis ojos deleitaron
las naves que al desplegar
blancas velas, parecían
que hasta podrían volar.
Así que; fui envejeciendo
sin poderte ver jamás
sin gozar de tu presencia
que tanto solía admirar.
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Tu cara bella y lozana.
Tu sonrisa singular
y tu boca miel y grana
que nunca llegué a besar.
Y me quedé, hecho piedra
de tanta inmovilidad
que por no perder detalle
no quería ni parpadear.
Tal vez pases algún día
y aunque no te pueda ver
Tu me saques una foto
y la vean en Internet..
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